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Historias Del Mundial
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Jorginho, Brasil

Asistente del Entrenador del Equipo de Brasil

Fuente: www.thegoal.com

Colombia estaba ganando 1 a 0 a Brasil. Si ese puntaje no cambiaba, Brasil seria eliminado de los Juegos Olímpicos. El juego estaba en el segundo tiempo, y el equipo Colombiano ya estaban practicando su grito de victoria. Para ese momento, los once estábamos completamente exhaustos. Necesitábamos mucho esa victoria, pero ¿cómo podíamos cambiar una situación como esa? ¡Estábamos jugando en Bolivia, a casi 12,000 pies sobre el nivel del mar! No es fácil respirar a tal altitud – tu inhalas pero no sientes que entre nada de aire dentro de ti.

Bebeto tenía la bola. El estaba corriendo hacia el área de penal. El sabía que tenía que hacer. El podía tirar la bola hacia el lado opuesto. El y yo solíamos hacer eso cuando ambos éramos jugadores del Flamengo. El podía atraer a los defensores del equipo contrario hacia él y yo vendría a su rescate por atrás. Yo tomaría la bola y la pasaría por encima de los defensores. Era una situación de ganar-ganar. No había manera de que los defensores pudieran prever esto. En el estadio “Maracaná” en Rio, este tipo de tácticas siempre funcionaban – pero ¿funcionaría ahora en Bolivia? Mi cuerpo me dolía mucho y estaba físicamente exhausto. ¿Qué podría pasar? – me preguntaba.

Respiré profundo y luego oré. “Señor, necesito llegar cerca a esa bola” Bebeto me pasó la bola. Se veía más como un conejo y estaba casi por escapárseme hacia la línea de gol. “Señor, por favor, dame solo una pulgada más de fortaleza” y corrí.

Higuita (el arquero colombiano) salió del arco y venía hacia mí. Pero pude patear la bola antes de que me alcanzara. Y fue directo a la red. ¡Brasil anotó y empatamos!!Uf! De alguna manera pudimos voltear las cosas, nos mantuvimos en el ajustado puntaje y ganamos el campeonato. Brasil clasifico para los juegos Olímpicos de Seúl.

Desde entonces he participado en incontables juegos y campeonatos y he viajado por todo el mundo. Le agradezco a Dios haber tenido la oportunidad de haber jugado en equipos campeones como Flamengo (al mismo tiempo que Zico era su famosa estrella) y por el Bayern Munich. También pude participar en los Juegos Olímpicos una vez y dos veces en la Copa Mundial

Agradezco a Dios que Él me ha permitido jugar para nuestro equipo nacional. He predicado la palabra de Dios en todas partes que he estado. He venido a conocer a Dios a través de milagros notables en nuestra propia casa.

Yo nací en Rio de Janiero y prácticamente nunca conocí a mi padre – el murió cuando yo era un niño pequeño. Pero yo pase por muchas dificultades y problemas en la vida, especialmente a través de mi hermano mayor. Jaime era alcohólico y siempre tomaba cuando llegaba a casa y rompía las cosas a su alrededor. Cuando estaba bajo la influencia del alcohol, tenía una fuerza terrible y generalmente era difícil pararlo – yo terminaba agotado tanto física como emocionalmente cada vez. O, cuantas veces nos quedamos despiertos hasta tarde por él. No teníamos felicidad en nuestras vidas. Pasó mucho tiempo hasta que sentimos que no teníamos suficiente fortaleza para seguir luchando la batalla contra el alcohol en el. Era como si el enemigo estuviese ganando 10 a 0 y ya estaba por terminar el segundo tiempo del juego. No podíamos hacer nada sobre esta situación, y no sabíamos si podríamos levantarnos una vez más. Pero era seguro que Dios estaba disponible a voltear ese puntaje.

La primera intervención de Dios fue rescatar a mi hermano Jaime de morir después de que estuvo en un terrible accidente en Rio. Nunca olvidare esa escena – la camioneta blanca usada por la morgue estaba llegando para llevar su cuerpo para ser examinado. Los médicos y enfermeras se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que mi hermano todavía estaba con vida aún cuando sus dos amigos que iban con él habían muerto en la escena del accidente.

La segunda intervención vino cuando el Señor liberó a Jaime de su adicción al alcohol. Una noche el vino a casa donde nuestra familia y dijo: “De ahora en adelante yo no voy a tomar más alcohol. Jesus me ha liberado de este terrible vicio.” Y eso fue verdad. Jaime nunca más ha puesto una gota de alcohol en su boca desde esa fecha. El ha cambiado completamente. Dios ha hecho maravillas en la vida de mi hermano. ¿Cómo podemos negar esto?

Dios también ha trabajado en mi vida. En esa época, yo podía practicar toda la semana, pero en el día del juego, minutos antes de que el juego comenzara, yo podía sentir que mi cuerpo se paralizaba. Era como si alguien presionara los frenos de mi cuerpo con mucha fuerza. Yo no podía siquiera caminar, o siquiera correr atrás de una bola de fútbol. Nada parecía aliviarme de esos dolores en mi cuerpo

Cuando Zico regresó al Flamengo, yo me sentí bien físicamente. Estaba emocionado de jugar ese juego. Donde participarían famosos jugadores – como Maradona, Falcao, Rumennige y Gentile entre otros grandes nombres del mundo del fútbol. La copa mundial de 1986 se acercaba, y esta era la oportunidad de mostrar mis habilidades futbolísticas. Pero resultó que yo paté la bola hacia el lado equivocado y el dolor regreso. Sentí mi cuerpo que se paralizaba repentinamente y tuve que ser sacado en una camilla del campo de juego. Lloré mucho. Esa misma noche hice una decisión de seguir a Jesucristo.

Jesús cambió mi vida por completo. Mi dolor desapareció – ¡nunca más regreso! Me fue posible seguir jugando fútbol y estoy seguro de que no mi carrera no termino antes de tiempo. De hecho, yo estaba comenzando un largo viaje de victorias y conquistas, siempre confiando en Jesucristo. Yo solía ser un “chico malo” en el Flamengo antes de esto. Los árbitros deben haberse cansado de mostrarme tarjeta roja como el más violento de los defensas del Flamengo. Pero la paz que mi espíritu encontró es tan evidente que incluso cambio mi forma de jugar al fútbol en el campo. Como resultado, algunos años después la FIFA me entrego el premio de “Fair Play” como el jugador de fútbol más correcto. ¡He jugado en la liga alemana por cuatro temporadas sin haber recibido una sola tarjeta roja! Si quieren experimentar un cambio en su vida gracias a Dios, entonces lean Juan 8. 31-36

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